martes, 29 de septiembre de 2015

1.



Cuando la vida te da limones haz limonada. Esa era la frase que su padre repetía constantemente. Una y otra vez, en cualquier situación, como si con el simple hecho de decirla sus problemas desapareciesen. Y ahora allí estaba ella, en mitad de la Grand Central Terminal de Nueva York, con toda su vida en tres maletas, el miedo metido en el cuerpo, poco dinero en el bolsillo y con ninguna ganas de hacer limonada.

Salir de su pueblo había sido la decisión más difícil que había tenido que tomar en su corta e inexperta vida, pero sentía que era la adecuada. No podía seguir dependiendo de que las cosas fueran mejorando en su país, que la crisis fuera quedándose atrás como un mal sueño. El trabajo escaseaba, la empresa de su padre no estaba pasando por el mejor de los momentos. Habían tenido que despedir a veinte personas y aún así los beneficios no llegaban. No podía esperar que su padre le mantuviese hasta que un posible marido tomara el relevo. No era de esa clase de mujeres. Siempre se había caracterizado por tomar las riendas de su vida y huir de lo cotidiano.

Pero en esta ocasión era diferente, buscarse la vida en un país distinto al tuyo, con el que no se compartía idioma ni costumbres era diferente. Pero sabía que podría con ello, era una mujer fuerte y nada la haría mirar atrás, “para atrás ni para coger impulso”, esa sí que era una frase que iba a poner en práctica todos los días.

-  ¡Quítate del medio!... malditos turistas se creen dueños de la acera.

La reprimenda del hombre montado en bici junto con sus aspavientos la devolvió a la realidad. Tenía que ponerse en marcha, buscar el hotel que había reservado para pasar los primeros días, instalarse y comenzar la búsqueda de un apartamento donde vivir. Por suerte contaba con la ayuda de Lola, una joven puertorriqueña a la que había conocido cuando ambas estudiaban en la universidad. Teniéndola a ella por lo menos no se sentiría tan sola.

Agarró las maletas se acercó al borde de la acera y levantó el brazo. Los taxis pasaban a su lado como si fuera invisible. Por mucho que se descoyuntara por llamar su atención, nada, seguían de largo.
-            
            -TAXI!...¡Ta..!... ¡Por dios!... ¡TAXIIIIIIIII!- decidió acompañar el grito de frustración junto con un potente silbido. Ese que su abuelo le había enseñado en los veranos de su infancia cuando se iba con él a pastorear las ovejas que tenía su familia, y que su madre tanto odiaba puesto que decía que no era digno  de una señorita con su educación

Como si de una llamada secreta se tratase al instante un taxi amarillo paró enfrente de ella. El conductor salió y después de un “buenos días” sin gracia ni alma, agarró las maletas y las metió dentro del maletero. Luego volvió a subir al coche acompañado de ella.

-           -Me gustaría que me llevara hasta el Broadway Hotel. Creo que está entre la 230 este y la 110.
-           
             -Sé donde está. Llevo toda mi vida viviendo aquí- respondió lánguidamente el conductor. Después subió el volumen de la radio y no volvió a hablar en todo el trayecto.


¡Caray! Espero que no todo el mundo sea tan rudo como este hombre, pensó.  Era consciente que los newyorkinos no se caracterizaban por su simpatía y hospitalidad. Al contrario, Lola siempre le había hablado de ellos como personas que solo se preocupan por su trabajo, por ser productivos sin importarles que tenían que hacer por conseguirlo. Siempre pendientes de sus teléfonos móviles, de sus reuniones. Eran fácilmente distinguibles del resto de comunidades que habitaban en la gran manzana. Notó la vibración del teléfono dentro de su chaqueta. Como pudo consiguió sacarlo del bolsillo y al mirar la pantalla donde estaba parpadeante el nombre de su llamada sonrió por primera vez.  

lunes, 28 de septiembre de 2015

Esther y cuarto...

                                                         

                                               Gracias                                                                

Solamente puedo empezar este post con esa palabra. La misma que en determinadas ocasiones puede costar un mundo decirla, pero que en este caso no me canso de repetir.
Han pasado ya unos días desde mi cumpleaños pero aún sigo de resaca cumpleañera y todo es gracias a vosotros. Porque no solo me hicisteis pasar el mejor día de mi vida sino que también me habéis demostrado la cantidad de gente buena que tengo a mi alrededor.

Ya desde los primeros minutos del 23 de septiembre me empezaron a llover los mensajes de felicitación, pero es que no pararon en todo el día. Ya fuera al teléfono, a través de una llamada, por redes sociales... todos los que creo que algo me quieren me felicitaron. No eché de menos a nadie y doy gracias de felicitaciones que no llegaron (hubiera sido muy desagradable estropearme el día con ciertas personas).

Este post es de agradecimiento y como tal agradeceré a aquellas personas a las que tengo especialmente en el corazón.

Gracias a mis padres y mi hermano, por ser capaces de aguantarme ininterrunpidamente durante 25 años. Con mis altos y mis bajos, con mi época rebelde, con todas las etapas que he pasado hasta llegar a ser quién soy. Gracias mamá por tu lasaña y tus sonrisas, a mi padre por intentar escaparse del trabajo para pasar el día conmigo y a mi hermano por ese bolsón de chuches y su intención de preparme el desayuno.

Gracías a mi familia materna (abuela/ abuelo, tíos/ tías y mis pequeños ratones), por venir a verme y tirarme de las orejas. Por esa tarde divertida aún con percance y mareo. Gracias abuela por la flor morada (será eterna como el cariño que te tengo), al resto gracias por el vídeo y por el día del sabado, por montar y decorar la fuentecilla para celebrarlo. Gracias de verdad.

Gracias a mi familia paterna, por que aún estando liadas no dudaron en acercarse a mi casa y felicitarme. A mi tía Tere por las palabras tan bonitas y a mi Amachu y mi tía Elena por las que me dijeron en persona. Por brindar el domingo con vino argandeño en mi honor y hacerme reír con el dichoso jueguecito. Gracias anticipadas por el album y por el trabajo que conlleva hacerlo. Gracias.

Gracias a mi compañero de aventuras, a mi pareja, a ti Jesús, por prometerme un día diferente y conseguirlo al 100%. Si mi 25 cumpleaños no se me olvidará nunca creo que en un 90% es gracias a ti y a todo lo que me diste en ese día. Las palabras sinceras, la canción preciosa y el amor que me demuestras día a día. Aún con mi cabezonería, ahí estas para conseguir que sonría aunque sea solo unos minutos. El primer cumpleaños de lo que espero que sean muchos.
Por supuesto gracias a Ana y Jesús, tus padres, por darme tanto cariño en tan poco tiempo y querer formar parte de mi vida y de mi cumpleaños sin dudarlo.

Y por último gracias a mis amigas, por las felicitaciones tan curradas a Sole por esa canción en mitad de un pasillo, a Sandra por ir a salvarme al box de vital sin dudarlo, a Laura por ponerme el vídeo estrella de las felicitaciones, a Fanny por pasarse a verme como cada año, a Irene por no olvidarse de él, y a Susana por hacerme creer que soy la mejor informadora turística. A todas vosotras gracias.
Gracias también a los amigos chicos, a los compañeros de trabajo y a las compañeras de universidad.

En resumidas cuentas y como se está haciendo largo este post... 

GRACIAS POR QUERERME...



lunes, 21 de septiembre de 2015

Comienza la cuenta atrás...


Como el tic tac preciso de un reloj suizo comienza una semana diferente.


No solamente porque cambiamos de estación (algo que yo, gran defensora de la época fresquita del año celebro) o porque cambiemos de signo zodiacal, ese tan equilibrado como aquellos que lo poseen; sino porque dentro de dos días exactos cumplo mi primer cuarto de siglo. 

Y es por ello y como llevo haciendo desde hace varios años que me he propuesto hacer determinadas que cosas antes de cumplir los veintiseis. En mi lista aparece un corte de pelo, o más bien de flequillo (del que por el momento no me atrevo), terminar de una vez mis estudios (lo prometo solemnemente), seguir haciendo feliz a las personas que me quieren, arreglar ciertos desatendidos con personas a las que noto lejanas, no relacionarme con personas que lo único que hacen es chuparte la energia y llenarte de negativad (Esther tienes que volver a confiar en tu instinto, cuando no te cierra una persona es por algo)... y sobre todo y más importante he decidido (motivada porque siempre comentáis lo mucho que os gusta mi forma de hacerlo) escribir una historia que iré subiendo por entregas al blog.

Es justamente esto lo que más nerviosa me pone. Porque no es lo mismo escribir de tus propios sentimientos, que inventarte los de otras personas y hacer que funcionen. Por ello os pido que si veis demasiado horrible lo que subo, no dudéis en decirme "chata dedícate solo a mostrar lo que sientes tu, y deja lo otro a Maria Dueñas"

Así que como la cuenta atrás del principio en 3, 2, 1... Comienza lo nuevo.

jueves, 17 de septiembre de 2015

La tranquilidad de la felicidad

¡¡¡Hola hola soñadores!!!

Ya estoy de vuelta después de un descansillo, no sé si merecido, pero sí que muy disfrutado. Muchos diréis "pero si acabas de estar de vacaciones, ¿otra vez te has ido?"... pues siento confirmaros que sí.

Os pongo en antecedentes porque sino nos perdemos. Hace cosa como de dos meses Jesús, mi pareja se aventuró a proponerme unas mini vacaciones juntos, aún llevando poco tiempo (tres meses por aquel entonces) y aún sabiendo de mi miedo a planes futuros muy lejanos. Pero he de decir que ese plan precisamente me hizo ilusión y acepté enseguida. Nos pusimos manos a la obra buscando un sitio que nos pillara cerca, que fuera económico para el bolsillo de dos jóvenes, pero sobre todo que nos sirviera para desconectar. Y lo encontramos rápido y sin agobios... Cádiz



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Dos meses después y a las siete de la mañana me subi en el coche que nos llevaría a nuestro destino. Un viaje largo pero ameno. Seis horas de risas, escuchando música repetida, con el sustecillo del temor a una avería.
Y llegamos al hotel. Un hotel en el que me sentía fuera de lugar, lujos, gente mayor... no pegámos ahí. Y efectivamente la sensación estaba más que justificada porque ese no era nuestro sitio. Nos habíamos equivocado de hotel, pero no porque seamos unos inútiles (que ya os veo pensándolo),sino porque los dos hoteles estaban pegados y solo se diferenciaban en una palabra del nombre. Vosotros también os habríais equivocado.
Entramos en el que sí era el nuestro el IBEROSTAR Royal Al-Andalus y de primeras...y también de segundas buena impresión la que tuvimos. La habitación amplia y bonita, con el regalo de una botella de vino (que luego, y creo que Jesús está de acuerdo conmigo y sino que escriba un comentario ahí abajo, no es que estuviera muy bueno...pero en fin menos da una piedra). La gente nos atendió con mucha educación y gran amabilidad ya que te escuchan pensando como llegar a un sitio y te ayudan ellos mismos (por cierto para los madridistas...la mayoría de los camareros son del equipo... +10 para ellos)

Pero bueno volviendo a lo importante que es los sitios que visitar. En el orden de mis lugares preferidos en este viaje he de decir que en primer lugar está:

1. Vejer de la Frontera. Que maravilloso pueblo lleno de casitas blancas. Vas subiendo con el coche entre árboles que te hacen sombra, ayudando a que la sorpresa sea aún mayor cuando el pueblo se muestre ante nosotros. Creo que todos los que han estado concidirán conmigo en que es un pueblo con encanto. De esos que te puedes perder entre callejuelas y recovecos. Con una plaza del ayuntamiento que no tiene nada que envidiar a la Plaza España de Sevilla.




En el puesto número dos tengo el corazón dividido entre la maravillosa Tarifa y el espectacular atardecer que puedes ver en Caños de Meca.
De Tarifa no solo me gustarón su playa y el pueblo en sí, sino lo que más me impresionó fue lo cerca que vi África. Increible la claridad con la que se ve la ciudad de Tánger, siempre que tengas la suerte que tuvimos nosotros de que hiciera un día estupendo.
Y de Caños de Meca no solo el atardecer es bonito, lo poco que vi del pueblo me encantó pero la sensación de relajación sentada en una jaima que da a la playa con un mojito en mi mano y el sol poniéndose en el horizonte es algo que no olvidaré en la vida.



También, en el poco tiempo que estuvimos, visitamos Conil (menudo viajecito entre calles oscuras...algo de miedo teníamos en el ambiente) Cádiz de noche es igual de bonito que de día, aunque me dejo algo confundida el poco ambiente que encontramos para ser un sábado noche. Y las playas....que decir de las playas. Playa Bolonía con su duna increible, gente que te regala a través de WiFi su energía positiva, o la Playa de la Barrosa donde estaba nuestro hotel y donde Jesús hizo una de mis fotos favoritas de todo el viaje. Y para finalizar Sevilla... una mañana en mi segunda ciudad favorita del mundo. Pero de Sevilla ya contaré en otro momento.



En resumidas cuentas me quedo con la sensación de relajación, de paz interior, de descanso aún estando todo el día de la ceca a la meca, de felicidad plena durante 4 días. Y me quedo con la persona que hizo posible todo ello y que se atrevió a lanzarse al vacio y proponerme este plan. Me quedo con mi compañero de aventura. 



miércoles, 9 de septiembre de 2015

La juventud de los noventa años

"El amor de una madre por un hijo no se puede comparar con ninguna otra cosa en el mundo. No conoce ley ni piedad, se atreve a todo y aplasta cuanto se le opone"
 Agatha Christie 




Se suele decir que "madre no hay más que una", pero hablando desde mi caso particular puedo asegurar que yo tengo más de una, e incluso más de dos. Cuento con una madre a la que quiero por encima de todo (sin ella y sin la ayuda de mi padre yo no estaría en este mundo); pero también tengo la gran suerte de contar con dos abuelas maravillosas, tías que me tratan como a una hija y por si fuera poco una bisabuela que ejerce de madre de todos nosotros. 

De ella, de la matriarca por excelencia, es de la que tenemos que pararnos a pensar hoy. Es recomendable y bonito hacerlo siempre pero en una fecha tan especial, como es este 9 de septiembre de 2015 , adquiere un significado diferente. Su cumpleaños, el primero que afronta fuera de su casa pero más cerca que nunca de todos los que la queremos. 

María a su edad es un espíritu jovén. Una mujer con carácter, una mujer que te dice las cosas como son, sin filtros, aunque algunas de ellas te puedan llegar a molestar. Lo hace sin maldad, porque ella es así. Ha vivido una vida plena, ha sido madre de cuatro hijas con el gran amor de su vida; no hay ni un solo día en que la haya visitado que no me hablara de mi bisabuelo Paco. Como le recuerda, con que cariño habla de él, de como se conocieron cuando a ella todavía no le gustaba, pero que fue enamorándola por su forma de ser. De como trataba a mi madre "no había nadie más para tu abuelo Paco que su querida Techu" es una de las muchas frases que no se cansa de repetir. Aunque la vida le dio el palo de apartarle rápido de su lado, mi bisabuela siempre tiró para delante con el apoyo de todos los de su alrededor. Porque María se hace querer.



Ahora que puedo tratarla con más frecuencia me sorprendo a mi misma riéndome con sus comentarios. Es audaz y tiene un sentido del humor muy peculiar. No deja títere con cabeza y aunque dice "que no veee" sabe y se entera de todo lo que pasa a su alrededor. La vida le ha regalado diez nietos maravillosos y cinco bisnietos que la adoran... y si todo sigue como hasta ahora puede que incluso vea un tataranieto en su regazo. 

Le ha tocado vivir este último año en una circunstancia diferente a la que está acostumbrada. Lejos de su casa pero cerca de las personas que realmente la queremos. A sus años tiene la suerte de tener una vitalidad envidiable y unos ojos que maravillan a todos los que lo miran por primera vez. Unos ojos que han visto mucho de esta vida, pero sobre todo unos ojos que no se cansan de brillar y hacernos partícipes de todo el amor que todavía puede darnos. 
Por eso mismo, por todo el amor que ella ha dado sin pedir nada a cambio nunca es por lo que nosotros, su familia, tenemos que corresponderle ahora que es cuando más lo necesita. 

Al fin y al cabo madre no hay mas que una, y ella es... nuestra gran madre. 


¡¡¡Felicididades Maria!!!




martes, 8 de septiembre de 2015

Adiós vacaciones...adiós



La llegada de las vacaciones siempre es un sinónimo de alegría para todo el mundo, y quién diga lo contrario seamos sinceros... miente.
Nos pasamos el año contando los días que quedan para esa quincenita en la que podremos relajarnos, tomar el sol, respirar aire limpio y sobre todo "desconectar", (aunque el término desconectar suene utópico en los tiempos que corren ya que no nos separamos de los móviles en ningún momento)

Pero en lo referente a mi persona he de decir que este año ha sido el primero que trabajaba en verano y he llegado a comprender la sensación de felicidad rebosante con la que mi padre llegaba a casa el día en que comenzaban sus vacaciones. Veía lejano ese 21 de agosto y ahora ya ha pasado como suele hacerlo todo lo que realmente nos hace felices, de manera rápida y sin intención de quedarse.

Como casi todos los años desde que tengo uso de razón (salvando contadas ocasiones en los que he conocido lugares maravillosos) este año he vuelto a lo que yo llamo mi paraíso particular. Ese lugar, que en el caso de los famosos cuando se les pregunta ¿un sitio para perderse? responden cosas como "Bali, Santo Domingo... Ibiza" yo que soy mucho más anónima respondo sin titubear Benicassim. 




Ciudad pequeña a las orillas del Mediterráneo conocida por muchos por su festival de música, el FIB, cuenta con otros encantos entre sus calles. Ahí si que encuentro paz y tranquilidad. Es un lujo el poder levantarse salir a la terraza del apartamento y tomar el desayuno escuchando únicamente el sonido del mar. Porque en Benicassim no hay aglomeraciones, ni peleas entre abuelitos por conseguir la dichosa primera línea de playa. Allí puedes bajar a las once de la mañana y plantar tu toalla donde te de la gana.

Aunque si lo que prefieres es hacer deporte con el carril bici puedes recorrer desde una punta hasta la otra de las muchas playas que hay. Con la brisa del mar dándote en la cara y compartiendo espacio con los patinadores que te adelantan a toda velocidad. O bien puedes tirarte en paracaidas y disfrutar de las vistas desde el aire, pero para disfrutar de buenas vistas lo mejor es recorrer la ruta que une Benicassim con la vecina Oropesa del Mar, donde se juntan acantilados, vegetación y mar.

Como ya he dicho Benicassim es un encanto. Lo mires por donde lo mires, lo huelas por donde lo huelas... y encima si tienes suerte (no como en mi caso) puedes compartir chiringuito con Miguel Angel Silvestre.
 ¿Quien se viene a mi paraiso particular?



Con el comienzo de septiembre son muchos los que deciden recapitular, centrarse y afrontar el último trimestre del año con la misma ilusión que lo comenzaron. Hacer esas pequeñas cosas que han dejado por el camino, retomar relaciones con personas a las que se les tenía algo olvidadas, etc.

Es por ello que yo he decidido ponerme al frente de nuevo de este blog. Cambiándolo, no solo en diseño, sino también en contenido. Seguiré comentando sobre películas, libros, música o cosas que me gusten; pero además he pensado en comenzar un diario. No sé si será diario, semanal, mensual... no puedo prometer nada, lo que si sé es que escribiré.

Creo que la escritura es una buena aliada en los momentos en los que te sientes bajo de ánimo, en esos momentos en los que pegarías un grito y estallarías. Al igual que creo que es una buena herramienta para compartir toda la felicidad que te puede dar un simple detalle. Por eso sé que escribiré. Porque tengo mucho que compartir con todos vosotros soñadores. 

Así que hacedme un huequito a vuestro lado que en nada comienzo...