martes, 8 de septiembre de 2015

Adiós vacaciones...adiós



La llegada de las vacaciones siempre es un sinónimo de alegría para todo el mundo, y quién diga lo contrario seamos sinceros... miente.
Nos pasamos el año contando los días que quedan para esa quincenita en la que podremos relajarnos, tomar el sol, respirar aire limpio y sobre todo "desconectar", (aunque el término desconectar suene utópico en los tiempos que corren ya que no nos separamos de los móviles en ningún momento)

Pero en lo referente a mi persona he de decir que este año ha sido el primero que trabajaba en verano y he llegado a comprender la sensación de felicidad rebosante con la que mi padre llegaba a casa el día en que comenzaban sus vacaciones. Veía lejano ese 21 de agosto y ahora ya ha pasado como suele hacerlo todo lo que realmente nos hace felices, de manera rápida y sin intención de quedarse.

Como casi todos los años desde que tengo uso de razón (salvando contadas ocasiones en los que he conocido lugares maravillosos) este año he vuelto a lo que yo llamo mi paraíso particular. Ese lugar, que en el caso de los famosos cuando se les pregunta ¿un sitio para perderse? responden cosas como "Bali, Santo Domingo... Ibiza" yo que soy mucho más anónima respondo sin titubear Benicassim. 




Ciudad pequeña a las orillas del Mediterráneo conocida por muchos por su festival de música, el FIB, cuenta con otros encantos entre sus calles. Ahí si que encuentro paz y tranquilidad. Es un lujo el poder levantarse salir a la terraza del apartamento y tomar el desayuno escuchando únicamente el sonido del mar. Porque en Benicassim no hay aglomeraciones, ni peleas entre abuelitos por conseguir la dichosa primera línea de playa. Allí puedes bajar a las once de la mañana y plantar tu toalla donde te de la gana.

Aunque si lo que prefieres es hacer deporte con el carril bici puedes recorrer desde una punta hasta la otra de las muchas playas que hay. Con la brisa del mar dándote en la cara y compartiendo espacio con los patinadores que te adelantan a toda velocidad. O bien puedes tirarte en paracaidas y disfrutar de las vistas desde el aire, pero para disfrutar de buenas vistas lo mejor es recorrer la ruta que une Benicassim con la vecina Oropesa del Mar, donde se juntan acantilados, vegetación y mar.

Como ya he dicho Benicassim es un encanto. Lo mires por donde lo mires, lo huelas por donde lo huelas... y encima si tienes suerte (no como en mi caso) puedes compartir chiringuito con Miguel Angel Silvestre.
 ¿Quien se viene a mi paraiso particular?